Descubre lo que necesitas saber sobre un avalista hoy en día

Los avalistas son individuos, personas como tu y como yo que ofrecen productos financieros. (tales como ) En teoría dichos productos y su proveedor se explican solos bajo los preceptos de un (a) contrato de aval. Pero en la práctica, necesitamos una aclaración adicional para entenderlos completamente.

Recordemos que un aval es una obligación que una persona o empresa asume (el avalista), de manera que queda comprometida ante aquello que representa una deuda para otra persona, el avalado.

En términos generales, un avalista se convierte en una garantía de pago ante una tercera persona, en caso de que el titular de un préstamo, no pueda hacer frente a sus deudas. Digamos que queremos comprar un coche. Para ello pedimos un préstamo. Si en primera instancia hemos sido rechazados o no cumplimos con los requisitos, presentar un aval se convierte en una solución.

Hoy en día, el avalista, es una figura común e importante que interviene en la concesión de (normalmente) grandes cantidades de dinero, por parte empresas de préstamo o créditos bancarios.

Lo interesante sobre la figura del avalista

Del mismo modo, al concederse un préstamo de un valor alto, donde se desembolsa una importante cantidad de capital, este aval esta presente. Este es el caso, por ejemplo, de los créditos hipotecarios. El avalista se convierte en una figura típica para cubrir todas las garantías posibles bancarias o de prestamo de que se podrá recuperar el dinero.

De ahí, que los avalistas deban demostrar la misma solvencia patrimonial. Veamos con más detalle los participantes que entran en juego de este tipo de acuerdo, son los siguientes:

Estas tu, la persona que solicita dicha ayuda, lo que te convierte en el deudor. Continuamos y encontramos a el titular de la deuda, el avalista, cuya deuda tiene un fin, la razón por la cual se concede la financiación en primer lugar. Esta persona se compromete a hacer frente a la deuda, incluyendo su patrimonio.

Podemos encontrar dos tipos de avalista: el bancario y el personal. En el primero el pago está asegurado por una entidad bancaria. En el segundo está garantizado por una persona jurídica o física.

¿Cómo funcionan los avalistas?

En caso de que se produzca un impago, el fiador procede a reclamar al deudor que abone la cantidad que pactaron, con las correspondientes comisiones e intereses por la demora. Si esta persona no es capaz de cancelar el pago, entonces es cuando se ejecuta el aval.

A partir de aquí, el avalista se encuentra con toda la obligación de hacer frente a la deuda (que incluye todos los costes adicionales).

Es decir, como si el avalista fuera quien contrajo la deuda inicialmente.

Es una duda más común de lo que parece. Muchas personas cuando se dirigen a contratar un préstamo, se pregunatn si por si solos podrán conseguir el dinero o si por el contrario tendrán que buscar alguna empresa o individuo que le sirva como aval.

Una vez ahí. ¿Dónde busco avalista? ¿Cómo encuentro uno que me sirva? Debemos tener en claro. Cualquier persona dispuesta a poner su patrimonio como aval ante un préstamo o crédito es un avalista. Sin ir más lejos, conocidos, nuestra pareja, familiares, amigos…Pueden convertirse en nuestro avalista legalmente.

Si careces de alguien de tu entorno que pueda ayudarte, siempre puedes contratar un aval. Hay empresas, particulares y bancos que se dedican de manera profesional a servir como fiadores.

¿La cosa se vuelve un poco confusa, no? Tranquilo, en el siguiente párrafo voy a explicarte los pros y los contras de cada uno.

¿Que tipo de avalista elegir?

Un aval bancario y un aval, por ejemplo, de alguien que nos avala con su nomina son muy distintos el uno del otro. Empezando porquem de manera general, familiares o conocidos nos avalan por hacernos un. El coste en este caso sería la realcion sentimental o emocional que tengamos con esa persona.

Por otra parte un profesional va a obtener un beneficio del tipo económico y financiero por jugar este papel.

Entonces ¿busco aval profesional para préstamo? Si eliges la opción de un avalista conocido lo recomendable es que sea un familiar. No es recomedable que escojas a un amigo para el cometido. Si sale mal la cosa, este tipo de conratos pueden generar problemas en el futuro.

Para una experiencia satisfactoria, la mejor opción es un avalista profesional. Sin sentimientos envueltos, con sus garantías cubiertas sobre el papel y el conocimiento jurídico necesario, las posibilidades de algún inconveniente durante el proceso son reducidas.