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¿Que es un avalista?

Todo lo que necesitas saber sobre la figura del avalista hoy en día y sus principales funciones.

¿Qué es un aval solidario?

Existen ciertas personas que actuan como avalistas y que responderán solidariamente ante el aval.

¿Qué es un aval hipotecario?

Hace unos años era muy normal el papel de un aval cuando el hipotecado no contaba con los ingresos suficientes.

¿Aval bancario para empresas?

Un Aval Bancario te permite contratar el producto o servicio más conveniente para tu empresa y que se adapte a cada una de tus necesidades.

Bancos Aval

El mundo avanza y el cambio es algo inevitable. Las relaciones entre empresas, clientes y entidades bancarias han evolucionado, y podríamos afirmar que la confianza que existió en un tiempo pasado, ya no es la misma ¿pero por qué?.

Dejando a un lado cualquier causa personal, es evidente que hoy en día (y tras la crisis) son un número distinto de empresas, particulares o empresarios que solicitan un aval bancario como vía para poder solicitar un servicio o adquirir un producto.

Pero ¿que es un aval bancario? ¿Qué supone obtener uno? ¿Es la mejor opción? Todo esto y mucho más lo veremos más adelante.

¿Qué es un aval bancario?

Para ponerlo de manera práctica, si somos nuevos emprendedores, hemos empezado a planificar entrar en el mercado con un negocio nuevo y estamos en proceso de adquisición del patrimonio, es muy posible que no contemos con un capital muy abundante, de modo que para que nuestros proveedores trabajen con mayor confianza, es muy probable que nos soliciten un aval bancario.

Ya que al conseguir un acuerdo con ellos para el pago de los servicios o productos, ellos necesitan una garantía que les asegure que obtendrán su dinero en caso de algún contratiempo o inconveniente. Es por esto que se solicita que avales a través de un banco tu compromiso con ellos.

Entonces ¿En qué consiste un aval bancario en sí? Pues se trata de un contrato que compromete a una entidad bancaria ante un tercero, puede ser un particular u otra empresa, a cumplir las obligaciones del avalado, en caso de que este no pueda llevar a cabo el acuerdo por alguna razón determinada.

Como ya mencionamos anteriormente, esto se hace porque los clientes o proveedores desean asegurar el compromiso que tienen con el avalado, y no quieren arriesgarse a perder su dinero.

El hecho es que, el aval bancario es una herramienta que supone bastante riesgo, tanto para el avalado como para el avalista; sin embargo, solo en situaciones muy extremas se llegan a convertir en un dolor de cabeza.
Es por esta razón que recomendamos desde Avalbancar.io revisar a conciencia la situación desde la que se desea partir hacia esa negociación para un aval bancario.

¿Cómo funciona un aval bancario?

Los avales bancarios no funcionan como cualquier aval. Sin embargo no difieren mucho, ya que en concepto son basicamente lo mismo, un contrato en el que se asegura el pago de una deuda a través de la intervención de un tercero a la operación, el cual se le conoce como el avalista.

Las partes intervinientes en un contrato de aval son el avalista y el avalado. El avalista es la persona o entidad que se compromete a realizar los pagos o a cumplir las obligaciones en lugar del dueño de la deuda en caso de que este no pueda asumir. El avalado es la persona que contrae la deuda con esta determinada persona o empresa y a quien se le solicita la garantía del avalista.

Ahora bien, la diferencia principal que presenta en concreto el aval bancario tiene un carácter estricto en cuanto a las condiciones. Estas condiciones que presentan los bancos para avalar a alguien suelen ser muy demandantes.

En la mayoría de los casos para aprobar un aval, las entidades bancarias calculan el costo del aval dependiendo de la cantidad dinero con la que te comprometas, algunos pueden incluso, solicitar que retengas esa misma cantidad o una aproximada en el banco, que no podrás retirar a modo de seguro.

Son muchas las condiciones que puede uno encontrarse , todo depende de la política del banco con el que vayas a solicitar un aval. Por tu parte también puede influir mucho tu capacidad de realizar los pagos, el patrimonio que poseas, capital disponible y muchos otros factores que pueden ser favorables a los ojos del banco.

¿Cómo conseguir un aval?

Ahora que ya conocemos el concepto y la idea básica de lo que implica contratar un aval bancario vamos a responder tu siguiente pregunta “¿cómo conseguir un aval bancario?”. No existe una receta mágica con la que podrás obtener las mejores condiciones para tu aval, pero si conviene tener en cuenta una serie de aspectos.

Tu aval tendrá más posibilidades de ser aprobado en la medida en que te prepares e informes y dependiendo de si los requisitos que te exije la entidad bancaria son convenientes o no para ti. Estos 3 consejos te pondrán al corriente de todo lo que debes tener en cuenta en pro de conseguir un buen aval.

  1. Acuerdo claro de términos
  2. Lo primero que debes tener claro a la hora de solicitar un aval, son los términos y condiciones que deseas obtener para este; es obvio que el banco también tendrá sus términos, pero la idea es tener en clara la idea de una propuesta para que comiencen las negociaciones.

    Dejar claros los términos del contrato, es el primer paso para la aprobación del mismo, establecer de mutuo acuerdo la duración del contrato, el alcance, el importe y otras condiciones que sean relevantes; además deben figurar correctamente todos los datos del beneficiario del aval.

  3. Acudir a un banco de confianza
  4. Es bastante recomendable que optes por un banco que ya conoces y si fuera posible que te conozca a ti como cliente. Los bancos guardan y conocen tu historial financiero y puede que otros aspectos sobre tu economía que te hagan ganar puntos a la hora de optar por la aprobación del aval.

    Esto no significa que no puedas acudir a otros bancos, solo que puede significar una ventaja en el mejor de los casos; sin embargo, en la peor situación, puede ser desfavorable, porque si tu historial está lleno de deudas y puntos negativos, es muy probable que el banco no te apruebe o te exija condiciones más estrictas.

  5. Contra-aval
  6. Tras haberse realizado el estudio pertinente por parte del banco(el cual evalúa tu capacidad de realizar los pagos y todo lo relacionado con ello) de las condiciones del aval y de tu empresa, si finalmente se acuerda avalarte, será necesario llevar a cabo la firma y presentación de otro documento: el contra-aval.

    En el contra-aval se ven establecidas las obligaciones del aval, así como otros términos pertinentes; este documento por lo general es elaborado por la entidad bancaria, sólo en ciertos casos es realizado por el beneficiario del aval.

    Una vez en posesión del contra-aval, este debe ser presentado ante notario para firmar, además del documento, una póliza de cobertura de garantía del banco. Ya realizado el proceso, se entrega al beneficiario para que pueda hacer uso del aval en caso de ser necesario.

    Este documento tendrá vigencia el tiempo que dure el aval, luego de ser usado se debe llevar de nuevo al banco para su cancelación de forma oficial. Este es básicamente el proceso que se lleva a cabo cuando se solicita y se aprueba un aval.

¿Cómo hacer una carta de solicitud de un aval bancario?

Hay momentos en la vida en las que nos enfrentaremos a dificultades económicas y es muy probable que cumplir con nuestras obligaciones y compromisos financieros se haga cuesta arriba o quizá imposible, es por esto que existen los avales bancarios.

Tener un respaldo a través de una entidad bancaria asegura a nuestros proveedores y clientes que obtendrán el pago de nuestro compromiso, de modo que es bastante favorable. Pero primero debemos aprobar para el mismo.

Ahora que ya conoces el proceso y lo necesario para conseguir un aval bancario, te vamos a dar una pequeña sugerencia sobre cómo aproximarte a la entidad bancaría y solicitar un aval bancario de la manera correcta: redactando una carta de solicitud que convenza al banco.

Consejos para hacer una carta solicitando un aval bancario

Al igual que cuando queremos solicitar un préstamo bancario, una carta de solicitud de aval debe contar con ciertos formalismos que reflejarán la seriedad y compromiso con el contrato, de modo que de entrada, puedas ser considerado como una opción para el aval.

Para conseguir el respaldo del banco tu carta debe contar con los siguientes puntos:

Al dirigirte a una institución o entidad bancaria no debes utilizar un lenguaje casual o poco formal, la mejor manera es dirigiéndote de manera formal, sencilla, clara y seria.

En esta parte de tu carta incluirás todos los datos personales que sean de pertinencia para el proceso, tu nombre, apellido, domicilio, teléfono celular o de casa, la fecha y lugar donde te encuentras.

Este punto, es hora de crear un pequeño vinculo con la persona que te atiende en el banco, ya que al dirigirte específicamente a alguien que forma parte de la entidad bancaria esta puede sentirse identificada y reconocida por ti. Es muy fácil conseguir el nombre de la persona a quien va dirigida la carta, solo hace falta contactar con el departamento de recursos humanos del banco.

No hay que dar muchas vueltas al explicar el por qué y las condiciones del aval que estás buscando. Lo mejor será exponer de manera clara y precisa todos los puntos que deseas obtener con tu aval. No dejes nada de lado, mientras más específico y más cosas expliques sobre exactamente que tipo de contrato ofreces al banco, más se entenderá tu intención y mejores posibilidades tendrás.

Para finalizar agradeces por la atención que han brindado a tu carta de solicitud y colocas tu firma junto a tu nombre y apellido.

Tipos de aval

Ya sabemos qué es un aval bancario, lo que implica y lo que podemos hacer para conseguir uno, pero ¿solo existen avales bancarios? La respuesta es no, estos son solo un tipo de aval de los múltiples que hay disponibles. También existen otras opciones cuando se requiere de un aval y dependiendo del tipo de circunstancia por la que estemos pasando podría ser más favorable optar por uno u otro.

Los tipos de avales están divididos principalmente en función de dos factores: según el tipo de avalista que intervenga en la operación y por otro lado en función de la naturaleza de la obligación que se contrae con el aval, que según el tipo de aval puede ser o no económica. Veamos la siguiente clasificación:

Para clasificar en función del avalista participante, debemos distinguir si es una persona particular, un empresa o una entidad bancaria; por lo tanto esta clasificación los divide en dos tipos de avales: bancarios y personales.

Avales bancarios:

Los cuales ya hemos estado desglosando. Son los emitidos por entidades bancarias. Este tipo de avales son bastante comunes en transacciones relacionadas con alquileres de viviendas o también en su compra/venta.

Este tipo de aval le cuesta una comisión al negocio o persona que ha solicitado y aprobado dicho aval, y las condiciones de dicho aval pueden exigir que incluso el avalado aporte al banco la cantidad de dinero acordada en el aval para que se mantenga bloqueada en el periodo de duración de este.

Avales personales:

Los avales personales son mayormente utilizados en casos de hipotecas. Son aquellos en los que el avalista no es una entidad financiera o bancaria sino una persona física o jurídica, el cual asegura el pago de la obligación de la persona a la que está avalando.

En estos casos, (generalmente) los avalistas no reciben una comisión por avalar la transacción, así que podríamos decir que los avales personales son gratuitos en cuanto a la garantía que representa el avalista. Si no conocemos a nadie que pueda ofrecerse como aval, los avalistas solidarios son una opción a considerar.

Al no realizarse el pago establecido por el avalado, el avalista carga con las obligaciones del mismo y tendrá que responder la deuda, incluso con su propio patrimonio actual o futuro, en el peor de los casos. De modo que prestarse para ser avalista tiene que ser algo de mutuo acuerdo y debe existir mucha confianza.

Los avales también se puede clasificar en cuanto al tipo de garantías que cubren, que pueden ser de naturaleza económica o técnica.

Aval económico:

Los avales económicos son los más parecidos a los avales bancarios, ya que en estos una entidad financiera asegura un pago acordado en un plazo de tiempo determinado. Por lo general, estos avales se hacen formales tras un importe acordado y un tiempo establecido.

También son utilizados como garantía en la emisión de diferentes contratos de compromiso de pago (pagarés y/o documentos de deudas), dando seguridad al beneficiario de que obtendrá su dinero. Sin embargo, estos avales acarrean un gasto por parte del avalado, puesto que debe compensar el riesgo que corren las entidades al avalar, la comisión es de mutuo acuerdo.

Aval técnico:

Con este tipo de avales no se estaría garantizando un pago económico sino más bien el cumplimiento o la prestación de un servicio, según sea el acuerdo.

Este tipo de avales son ofrecidos comúnmente con por entidades financieras que se conocen como sociedades de garantía recíproca, las cuales ofrecen avales que garantizan diversas operaciones de administración pública, como por ejemplo, cuando se realizan subastas de obras o algún concurso de tipo público.

Este tipo de aval supone también un gasto de parte del avalado y este promete una especie de indemnización al beneficiario del aval en caso de que el avalado no realice el servicio acordado, así que como tal no se trata de la cancelación de una deuda económica.

Otros tipos de avales

También contamos con otros tipos de avales que si bien pueden estar englobados dentro de la clasificación anterior merecen una mención especial por sus características.

Aval financiero:

Es un aval que particularmente se utiliza para asegurar tres procesos financieros: la póliza bancaria de apertura de crédito, un préstamo o un descuento; de manera que se tiene una garantía de que las obligaciones del deudor, en cada uno de los contratos bancarios, serán asumidas y pagadas por un tercero.

Los avales financieros tienen la característica principal de que siempre son solidarios. No presentan rasgos particulares salvo la especificación de algunos puntos específicos en el contrato, como por ejemplo: obtención de circulante, inversión, pre-financiación de pedidos, post-financiación de productos, entre otros.

Un hecho particularmente gracioso de la rutina bancaria, es que la palabra aval es tan comúnmente utilizada en este tipo de contratos que la misma sustituye el uso de la palabra afianzamiento, que es el nombre real del aval, contrato de afianzamiento.

Aval de crédito:

El aval de crédito se utiliza sobre todo frente a créditos bancarios por sumas elevadas que pueden servir para comprar una casa por ejemplo. Al prestar una cantidad de dinero tan elevada, las entidades bancarias solicitan, en la mayoría de los casos, que el prestatario asegure su préstamo con un aval que cumpla con los términos acordados.

Por lo tanto los avales de créditos son mayormente dados por personas de confianza que pueden ayudarte y formar parte de una garantía ante el crédito que has solicitado. Por lo general estos avalistas no presentan ninguna condición para representar la garantía del préstamo ante entidades bancarias, pero no siempre es así.

Todo dependerá del acuerdo al que llegues con tu avalista, algunos pueden solicitar una especie de comisión por asumir el riesgo de verse obligados a cumplir con tu deuda.

En muchos casos, lo que se utiliza como garantía en el contrato de aval, es el patrimonio del avalista, de modo que se debe estar seguro de que no hay problemas o inconvenientes jurídicos con el inmueble.

¿Cuál es el coste de un aval bancario?

Ya hemos entendido que un aval bancario representa una ventaja invaluable a la hora de conseguir préstamos o relacionarte con tus proveedores y clientes. Sin embargo, los avales bancarios pueden resultar un dolor de cabeza para muchos, y eso se debe a los gastos que estos requieren tanto para su aprobación como después de la misma.

El coste de un aval bancario no es una suma que todas las entidades han acordado de manera conjunta, cada entidad establece la cantidad de aporte y comisiones que les parezca más conveniente.

La comisión de un aval bancario se divide en dos tipos de gastos: gastos inmediatos y gastos periódicos.

Gastos Inmediatos

Estos son los gastos que tendrás que realizar una sola vez durante la vigencia del aval. Son los siguientes:

El banco realizará un estudio de tu liquidez y tu capacidad de pago antes de aprobar tu aval, de modo que si resultas en la aprobación del mismo, el banco cobrará de inmediato el costo de dicho estudio.

El costo de estos estudios va aproximadamente entre el 0,5 y 1% del valor del aval. Para ejemplificarlo supongamos que estamos solicitando un aval por 10.000 $, si aplicamos el mayor porcentaje (que en otros bancos puede llegar a ser más alto) el costo de este estudio seria de 100$.

Cuando se procede con la apertura del aval, la cual se hace vigente al llevar el contra-aval al notario y firmarlo respectivamente, se debe pagar el coste de dicha apertura, el cual generalmente tiene un valor del 0,75 al 1% del monto del aval.

De modo que si seguimos la línea del ejemplo anterior y tomamos el mayor porcentaje el costo será de unos 100$.

Esto no ocurre siempre pero es posible que la entidad bancaria también te exija el pago de los gastos de notaría. Sin embargo, esto te lo notificará con antelación, además de notificarte del monto de dicho gasto. Por lo general estos gastos ascienden al 0,5% del monto máximo del aval.

Gastos Periódicos

Representa el gasto que deberás realizar de manera periódica según el tipo de acuerdo con el que hayas llegado con el banco, pues algunos bancos no exigen pagos periódicos sino al culminar la vigencia del aval.

Se trata de la comisión que el banco exige como compensación por el riesgo que corre al avalar; algunos la denominan comisión de riesgo, otros, comisión de mantenimiento.

Por lo general, el cobro de esta comisión se realiza de manera trimestral, y el valor de la misma se aproxima al 1% del valor total del aval, pero esto puede cambiar dependiendo de la entidad bancaria.

Así que si seguimos con la línea del ejemplo anterior y suponemos que nuestro aval tendrá vigencia durante un año, deberemos pagar 100$ trimestralmente hasta que se dé por finalizado el aval.

Modelo de aval bancario

Puedes descargar el archivo aquí.